ley segunda oportunidad

La Ley Segunda Oportunidad: un salvavidas

Su nombre la define a la perfección. La Ley Segunda Oportunidad nació con la intención de servir de balón de oxígeno a pequeños emprendedores y personas físicas que por diferentes motivos fracasan en sus negocios o contraen deudas a las que con el tiempo no pueden enfrentarse.

Ahora bien, para acogerse a esta ley segunda oportunidad particulares hay que seguir un procedimiento estricto, por
eso es imprescindible el acompañamiento de un bufete de abogados especializado como es el nuestro.

Ley Segunda Oportunidad: requisitos

La ley establece una serie de requisitos de cumplimiento obligatorio para poder acogerse a ella. Entre los más importantes se pueden destacar:

  • Haber intentado alcanzar un acuerdo extrajudicial con los acreedores con el fin de intentar saldar la deuda. Proceso que se realiza bajo tutela judicial y que incluye la cesión de todos aquellos bienes que no son necesarios para el ejercicio de la actividad o, en su caso, la proposición de un plan de viabilidad.
  • Si en el aspecto anterior no hubiera acuerdo, habría que solicitar al juez un concurso de acreedores voluntario. Es en esta fase en la que el juez puede exonerar de las deudas, siempre y cuando el deudor sea insolvente y actúe de buena fe. Esta última expresión se refiere a que no debe haber sido declarado culpable en concurso de acreedores, no haberse acogido a esta ley en los 10 años anterior o no haber sido condenado por delitos contra el patrimonio, entre otros aspectos.

La Ley Segunda Oportunidad: deuda

La deuda contraída en ningún caso debe superar los cinco millones de euros. También hay requisitos en cuanto al tipo de deuda que se puede exonerar. Hay dos excepciones básicas:

  • Créditos de derecho público: es decir deudas con Hacienda y Seguridad Social
  • Créditos por alimentos: la manutención de los hijos en caso de divorcio

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la exoneración de deudas podrá ser revocada si el acreedor demuestra que el deudor ha obrado de mala fe o ha obtenido ingresos mediante economía sumergida.

En cualquier caso, la aplicación de la Ley Segunda Oportunidad implica un proceso largo y complejo, con muchos matices y procedimientos para el que es necesario contar con el apoyo de auténticos especialistas. Nosotros podemos hacer un diagnóstico de la situación financiera de las personas y de las posibilidades reales que tienen de acogerse a esta ley, siempre desde la profesionalidad y la honestidad.